Entrevistas y Opiniones

MUJERES DE IMPRESIÓN (15): Toni Miserachs

“La mejor defensa para nuestra profesión es la calidad y el rigor en el trabajo”, afirma Toni Miserachs. (FOTO: ©GerayMena)
“La mejor defensa para nuestra profesión es la calidad y el rigor en el trabajo”, afirma Toni Miserachs. (FOTO: ©GerayMena)

 

En esta nueva entrevista #MujeresDeImpresión, publicada en exclusiva en la revista impresa APdigitales 58 (Julio/Agosto), conversamos con la reconocida diseñadora gráfica Toni Miserachs, ya retirada, que ha recibido el premio Laus de Honor 2021 por su aportación a la profesión y a la docencia, por su tarea con el asociacionismo y por reconocer el liderazgo femenino en un sector donde las mujeres eran casi invisibles.

"EL GRAN PELIGRO DEL DIGITAL ES QUE LAS HERRAMIENTAS SE IMPONGAN AL PLANTEAMIENTO INTELECTUAL"

-Me llamo Maria Antònia Miserachs i Ribalta, aunque todos me conocen como Toni Miserachs, y he dedicado toda mi vida profesional al diseño gráfico.
-Mis primeros pasos profesionales discurrieron paralelos a los estudios en la Escuela Elisava, pues Yves Zimmermann, mi profesor, me ofreció trabajo en los Laboratorios Geigy, donde él prestaba servicios.
-Los tempranos viajes familiares al extranjero y la profesión de fotógrafo de mi hermano Xavier me permitieron desde los inicios ir acumulando esa mochila cultural tan importante para cualquier profesión, también para el diseño.
-La citada enseñanza de Zimmermann, así como la de Ràfols Casamada en cuanto al uso del color y la de Cirici Pellicer en lo referente a la Historia del Arte contemporáneo, han sido grandes influencias.
-Me siento muy agradecida de haber podido desarrollar mi pasión colaborando con la Escuela Eina durante treinta años.
-Actualmente estoy jubilada pero no inactiva. De vez en cuando asumo encargos… si me parecen especialmente interesantes.

 

La Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos (ADG-FAD) te ha otorgado recientemente el premio Laus de Honor 2021. ¿Qué representa para ti este reconocimiento?
Una bonita sorpresa, para empezar. El premio me ha hecho reflexionar sobre mi carrera, quizás incluso valorarla bajo un nuevo punto de vista.

Cuando empezaste, tu entorno profesional estaba muy masculinizado. ¿Cómo ha cambiado esto? 
Creo que el mayor cambio consiste en que las mujeres, sobretodo las jóvenes, han dejado de lado la aceptación de unas situaciones que mi generación casi consideraba imposibles de cambiar y han empezado a protestar sistemáticamente. Algo es algo. Pero falta un largo camino por recorrer, llevamos siglos de retraso. No hay más que leer estadísticas: desde la falta de equiparación de sueldos hasta los horribles datos de agresiones, pasando por todo tipo de paternalismos y faltas de consideración.

 

“Las mujeres, sobre todo las jóvenes, han dejado de aceptar unas situaciones
que mi generación casi consideraba imposibles de cambiar”

¿Se reconoce realmente el talento de las diseñadoras españolas? 
La misma pregunta refleja la anormalidad de la situación y no veo gran especificidad en el ámbito del diseño gráfico, no es más que una parte de la situación general que se repite en muchos otros campos profesionales.
Hay cantidad de mujeres trabajando en este campo, y que yo sea sólo la tercera mujer en recibir este premio ya es significativo. Muchas de ellas han trabajado anónimamente toda su vida al amparo de grandes editoriales, talleres de imprentas o a la sombra de un marido famoso que ha utilizado únicamente su propio nombre.
Mientras se hable de nosotras, las mujeres profesionales, como de un cierto fenómeno, no diré paranormal pero sí curioso o anómalo, no habrá igualdad.

Dentro de todo el proceso que representa la comunicación, ya sea comercial, institucional, editorial, etc. ¿qué papel juega el diseño gráfico?
Veo una doble vertiente. Por una parte, el diseño gráfico juega un papel fundamental que ya nadie pone en duda: instituciones, empresas… Todos necesitan de una buena imagen que les represente e identifique.
Por otra, veo una inflación, por así decirlo, de imágenes pretendidamente identificatorias que en realidad lo que hacen es polucionar el campo visual. Creo que se ha obviado la importancia de la tipografía como elemento informativo autosuficiente. 
Recuerdo al respecto mi primer viaje a Inglaterra y la admiración que me causó la brillante austeridad de la rotulación de los edificios, incluyendo los de tipo comercial: nada de amarillos ni colores chillones, nada de materiales plásticos de dudoso porvenir ni de dibujitos infantiloides innecesarios. La tipografía, en realizaciones lo suficientemente estudiadas, sobre soportes dignos, se basta y se sobra para informar. 
Un ejemplo de la polución que mencionaba antes me parece el de muchas caretas de programas televisivos. Por no hablar de cubiertas de libros.

De las diferentes ramas del diseño gráfico que has tocado, ¿con cuáles te has sentido más feliz?
Sin buscarlo me encontré relativamente especializada en diseño editorial, aunque la imagen de empresa también fue una actividad frecuente. Y me hubiera gustado trabajar más a menudo en señalizaciones. A través del BCD (Barcelona Centre de Disseny) participé en un muy interesante trabajo para la señalización de las playas del Área Metropolitana de Barcelona.
Me sentí cómoda, y también orgullosa, con los dos trabajos de la enciclopedia “Història Natural dels Països Catalans y Biosfera”, miles de páginas en los tiempos heroicos de galeradas recortadas y pegadas y otro tanto de ilustraciones encuadradas.
También con todo el material que se editó para la candidatura de Barcelona a los Juegos Olímpicos de 1992; con el primer logo del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) en 1995, y con el del Centro Galego de Arte Contemporánea en Santiago de Compostela.
Recuerdo con afecto un antiguo cartel Noche de circo en Bocaccio, un ejemplo de idea-chispazo surgida en el momento de recibir el encargo, fenómeno que no se repite con frecuencia. Y también el cartel “Quadrat Joseph Hoffman” para una exposición en el Colegio de Arquitectos de Cataluña y Baleares. Un trabajo curioso y muy satisfactorio fue el diseño de un hierro para marcar caballos de una ganadería... 

“Una pieza de diseño es extraordinaria cuando consigue la mayor eficacia
comunicativa con la máxima precisión, el mínimo de elementos y
belleza formal. Por orden: claridad, precisión y belleza”

¿Qué es lo que hace que una pieza de diseño sea realmente extraordinaria?
Que consiga la mayor eficacia comunicativa con la máxima precisión, el mínimo de elementos y belleza formal. Lo resumiría así: claridad, precisión y belleza, por este orden. Por supuesto, sin perder de vista en ningún momento al futuro receptor.

¿El trabajo acaba en el diseño propiamente de una pieza, o el diseñador debe controlar también la impresión, los colores, los materiales…?
Por suerte, las posibilidades en cuanto a soporte se han multiplicado de forma exponencial desde mis inicios en la profesión, siendo un elemento fundamental y enriquecedor de los trabajos. Y creo que el diseñador tiene mucho que decir al respecto.
Algunas veces su intervención en el tiraje puede ser necesaria. De todos modos, pienso que, si un maquinista es un buen profesional y respeta las indicaciones del diseñador, nadie mejor que él para conseguir la calidad deseada. Algunas veces he tenido la sensación de que mi presencia en el inicio de un tiraje servía sobre todo para tranquilizar al cliente, por una parte, y para excusar al impresor de posibles errores, por otra. 
El trato con los técnicos se ha modificado desde el advenimiento de la digitalización. Hasta que llegó, todos querían ayudar. Ahora piden garantías para no tener sorpresas al abrir el documento digital. Supongo que es comprensible, al haber casi eliminado los pasos intermedios de pruebas.

¿En qué estado de salud dirías que se encuentra la profesión?
En el aspecto económico nuestra profesión refleja el estado global de la sociedad y no nos hallamos precisamente en un momento de euforia… A ello debe añadirse la cantidad de graduados que terminan cada año sus estudios en las escuelas de diseño.
Que una profesión se ponga de moda, como ha ocurrido con el diseño gráfico, tiene ventajas en cuanto a divulgación, pero corre el relativo peligro de la excesiva proliferación de profesionales.
Mucho más graves me parecen las obscenas ofertas del mundo digital del tipo “Le proporcionamos diez opciones de logotipo en 24 horas para su empresa por cuarenta euros”. La parte positiva es la ampliación del campo de especializaciones que ha traído el mismo mundo digital.
La mejor defensa para nuestra profesión es la calidad y el rigor en el trabajo. ¿Quizás la creación de un sindicato sería eficaz? En nuestro ramo el abuso con los falsos autónomos prolifera…

De tu experiencia como docente, ¿qué es lo que ha sido más gratificante?
En la Escuela Eina, durante los treinta años que pasé ejerciendo diversas funciones, fue un placer colaborar con algunos antiguos profesores míos de Elisava, como Ràfols Casamada o Cirici Pellicer. También muy gratificantes fueron amistades surgidas ahí: con ex alumnos como la añorada Carmen Vives, con profesores como Norberto Chaves o Miquel Espinet… 
Hace más de veinte años que estoy desligada de la enseñanza y mi juicio no está bien documentado, pero el olfato me dice que quizás hay demasiados centros per cápita dedicados a la enseñanza del diseño gráfico, y que algunos presentan deficiencias tecnológicas o de contenidos. Sin embargo, globalmente considerado, el diseño en España ha dado un salto cualitativo admirable.
Como urgencia pendiente de resolver señalo la de los concursos mal remunerados y peor juzgados por parte de jurados no cualificados. El resultado suele concretarse en piezas de bajísima calidad.

“Los soportes se han multiplicado desde mis inicios, siendo un fundamental elemento
enriquecedor de los trabajos. Creo que el diseñador tiene mucho que decir al respecto”

En diseño gráfico, ¿la creatividad se está circunscribiendo demasiado a la tecnología?
Desde luego, este me parece el gran peligro del mundo digital: que las herramientas se impongan al planteamiento intelectual, provocando también la pérdida de habilidades manuales tan imprescindibles —para todos— como la escritura o el dibujo.

¿Cómo ves el futuro de la profesión a corto y medio plazo?
Una vez más insisto en la lejanía de mis 79 años con respecto al mundo profesional realmente activo. Lo más importante me sigue pareciendo el amor por la profesión y la voluntad de dedicación, ideas extrapolables, por otra parte, a cualquier trabajo.
El mundo de la comunicación evoluciona sin cesar y a gran velocidad, y requiere de más profesionales especializados en campos muy concretos. Esta es la gran y buena noticia que obliga a su vez a los centros de enseñanza a actualizarse constantemente.
Por otra parte, quisiera romper una lanza en favor de un planteamiento en la profesión que olvidara algo las grandes palabras y se ciñera mejor a planteamientos de servicio de utilidad pública. 
Por poner solo un ejemplo cotidiano: ¿quién demonios diseña los manuales de uso de los aparatos domésticos de forma que resulten casi ininteligibles? ¿No sería mejor que se ocuparan de ello un buen redactor y un buen diseñador? Alguien que supiera, por ejemplo, que el cuerpo 5 en tipografía no es el más indicado para casi nada.
 

**Entrevista publicada en exclusiva en la revista impresa #APdigitales 58 (Julio/Agosto 2021)

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